sábado, 11 de septiembre de 2010

SINDROME DEL CACHIVACHE

 

PRINCIPIO DEL VACÍO... (Joseph Newton)

 

 
Si tienes el hábito de juntar objetos inútiles en este momento, creyendo que un día (no sabes cuando) podrás precisar de ellos?

 

Si tienes hábito de guardar ropa, zapatos, muebles, utensilios domésticos y otras cosas del hogar que ya no usas hace bastante tiempo? Y dentro tuyo?...

Entonces tienes el hábito de guardar broncas, resentimientos, tristezas y miedos.

 

Esto es reflejo de anti-prosperidad.

 

Es preciso crear un espacio, un vacío, para que las cosas nuevas lleguen a tu vida. Es preciso eliminar lo que es inútil en nosotros y en nuestra vida, para que la prosperidad venga.

 

Es la fuerza de ese vacío que absorberá y atraerá todo lo que tú deseas.

 

Mientras estés material o emocionalmente cargando cosas viejas e inútiles, no habrá espacio abierto para nuevas oportunidades. Los bienes precisan circular.

 

Limpia los cajones, los placares, el cuarto del fondo, el garaje, de lo que no usas más.

 

La actitud de guardar un montón de cosas inútiles amarra tu vida.

 

No son los objetos guardados que estancan tu vida, sino el significado de la actitud de guardar. Cuando se guarda, se considera la posibilidad de falta, de carencia. Es creer que mañana podrá faltar, y no tendrás medios de proveer tus necesidades.

 

Con esa postura, tú estás enviando dos mensajes para TU cerebro y para su vida:

Primero: NO confías en el mañana y,

Segundo: crees que lo nuevo y lo mejor no son para ti, ya que te alegras con guardar cosas viejas e inútiles.

 

Deshazte de lo que perdió el color y el brillo y deja entrar lo nuevo en tu casa y dentro de ti.

 

Deshazte del síndrome del cachivache.

Limpiemos el inconsciente y aceptemos la llegada de situaciones nuevas a nuestra vida.



El Hijo del más importante narco colombiano cuenta su vida.

 
Por: Antero Duks

Agosto / 2010


Sebastián Marroquín reflexiona sobre lo que vivió al lado de su padre, Pablo Escobar Gaviria:  "siento una profunda amargura de que México esté repitiendo casi literalmente esta historia", dice.

 
El hijo del narcotraficante colombiano decidió tomar un camino diferente al de su padre.
 
"El primer coche bomba de Colombia explotó en mi casa", recuerda Sebastián.
 
El 10 de diciembre se estrenó en Colombia el documental "Pecados de mi padre", dirigido por Nicolás Entel (a México llegará en 2010). Es la primera vez  que, tras 15 años de exilio en Argentina, acepté romper mi silencio y contar  mi vida junto a mi padre, Pablo Escobar, el más importante narcotraficante  colombiano de los últimos tiempos.

 
Son muchas las razones que tuve para salir ahora a la luz pública. Con mi largo silencio quise mostrar mi respeto absoluto a las víctimas de mi padre, a todo mi país. Aproveché este largo tiempo para poder encontrarme a mí mismo como persona, en busca de una propia identidad y sabiendo que nada crece bajo la sombra de un gran árbol como la de mi progenitor. Elegí y decidí, humildemente, reinventarme como ser humano y estudié dos carreras universitarias: soy arquitecto y diseñador industrial. Me preparé por años para la construcción de sueños, no para la destrucción.

 
Con dolor he aprendido a separar al padre del Pablo Escobar que recuerda la mayoría. Jamás podría renunciar al amor que como hijo le profeso, pues  además lo recuerdo siendo un padre que me cantaba las canciones de Topo  Gigio y me inventaba cuentos para dormirme, me enseñó a jugar al futbol, a montar en bicicleta, en moto y hasta en elefante. 

 
Me enseñó a ser un hombre de palabra, decía que la palabra era un contrato. Lo acompañaba a los  barrios marginales a donar decenas de canchas de futbol y polideportivos, vi cómo crecía su proyecto de construir 5,000 viviendas equipadas para regalarle a estas familias que vivían en el basurero municipal de Medellín y restaurar así la dignidad de las clases que nos negamos a reconocer aún hoy en la sociedad. 

 
Fue además un gran maestro de lo que no debemos hacer y es así como lo recuerdo a diario frente al espejo, debatiéndome en un duelo permanente de sentimientos explosivos y contradictorios que estoy obligado a enfrentar, buscando encontrar un equilibrio y una paz que respete la dignidad de todos sin excepción.

No es fácil, aprendí que el odio mantiene a muchos atados al pasado, y perpetúa infinitamente el dolor generado por el victimario hasta enfermarnos de violencia.
 
Por ello busqué una reconciliación y un perdón público ante los hijos de las víctimas más prominentes de mi padre, Rodrigo Lara Bonilla y Luis Carlos Galán. Un ministro de Justicia que se atrevió a denunciar públicamente la infiltración del narcotráfico en la vida política de Colombia, y un líder reformista seguro ganador de las elecciones presidenciales de 1990.

 
Además de ellos pido aún hoy perdón a cada uno de los 44 millones de colombianos víctimas de la violencia generada por mi padre. Es una larga lista, que tristemente no excluye a nadie: policías, jueces, políticos,  periodistas, narcotraficantes y cientos de inocentes transeúntes que ni siquiera osaron enfrentarlo, pero que estuvieron en el lugar y el momento incorrecto cuando explotaban sus bombas indiscriminadamente.

 
Como su familia, no nos fue ajena esa violencia ni logramos escapar de ella.

 
El primer coche bomba de la historia de Colombia explotó en mi hogar un 13 de enero de 1988 a las 05:13 horas. Allí nos encontrábamos con mi madre Victoria Eugenia, quien tenía 28 años, mi hermanita Manuela, con escasos meses de edad, todavía no tenía ni siquiera la posibilidad de declararse inocente por no saber hablar aún. Yo tenía 11 años. 

 
Mi padre tenía para entonces un enorme poder económico y militar. Cuando vio la foto de la cuna donde dormía su hija durante la explosión que destruyó los vidrios de todas las viviendas de Medellín en un kilómetro a la redonda, enloqueció de violencia y respondió con ferocidad. 

 
Una sola bomba contra su familia lo hizo ordenar la explosión de más de 200 bombas por todo el país hasta casi lograr la claudicación de todos los poderes del Estado frente al poder del  narcotráfico. Estábamos todos ciegos y aturdidos en ese ambiente hostil.

 
Aprendí que la vida es un búmeran, que los actos violentos generan una violencia cada vez mayor y desenfrenada, llevándonos hacia una espiral inconmensurable de maldad que luego es imposible detener, salvo por nuestra propia e íntima voluntad. Así corren aún hoy en Colombia ríos de sangre que tiñen de odio, maldad, tristeza y desazón a la sociedad. 

 
Solemos olvidar la historia, y por ello es que siempre se repite, pues insultamos así el precioso legado de las experiencias de la vida. Colombia ya era violenta antes del nacimiento de Pablo Emilio Escobar Gaviria.

 
La carta más difícil que escribí en mi vida fue para los hijos de aquellos líderes que prometían rescatar el país y que murieron junto a la esperanza de muchos. Allí les dije a sus hijos en la misiva enviada a principios de 2008 que "… Comprendo que nací en un ambiente fértil para la violencia, pero el legado de nacer en un ambiente tan hostil no podría ser otro distinto al de la búsqueda de la paz. No quiero repetir la historia". Recordé que "mi padre con su violencia obligó a muchas familias a exiliarse, principalmente a las suyas, ignorando que con ello se estaba también gestando subrepticiamente el exilio de sus seres más queridos". 

 
Quiero tener un hijo, pero no le dejaré por ello un testamento de violencia.

 
Tengo el honor de estar casado con una mujer mexicana, que tiene un coraje que haría palidecer a cualquier guerrero, parafraseando a Gandhi. Ella me ha enseñado mucho sobre esas lindas y sabias tierras. Me ha acompañado en los más pétreos caminos. Es mi gran amor y así también lo es México para mí.

 
Adoro las rancheras y me atrae el tequila. Pero me entristece ver lo que estoy observando desde el lejano Buenos Aires, pues se parece mucho a la primera parte del documental "Pecados de mi padre".

 
Siento una profunda amargura de que México esté repitiendo casi literalmente esta historia, aquella de la que tanto me cuesta aún hoy hacerme cargo.

 
Siento que la película que hoy están viviendo mis compadres mexicanos, es la misma que yo viví en Colombia exactamente en 1984, a mis siete años de edad, cuando mi padre decidió por cuenta propia mandar a asesinar al entonces ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla (Q.E.P.D.).

 
De ahí en más, mi país vivió una violencia sin precedentes. Ese día mi familia se desmembró para siempre, mi padre pasó luego toda su vida en la clandestinidad, el hogar por él construido no existió más. Por eso me decidí a participar en este documental y a romper el silencio sepulcral que mantuve 16 años después de su muerte, porque he vivido en carne propia el horror de una violencia sin par que no quiero para Colombia, para México ni para ninguna nación del planeta. 

 
Fui testigo, al igual que mi país, de una guerra sin cuartel del narcotráfico contra el poder del Estado que no ganó nadie, pues sólo quedamos como mudos testigos los miles de huérfanos y viudas de todas las esferas de la sociedad. La violencia no discrimina.

 
Comprendí que aun en las más segregadas familias –como la nuestra– hay padres, hijos, hermanas, abuelos, etc. Ahí también hay sentimientos por encima de lo machos que pretendamos ser ante otros en la vida. Veo en mi esposa a diario el fiel reflejo del tesón del pueblo mexicano. Respeto la dignidad de cada persona y no distingo entre uniformes o nacionalidades, sólo veo a ciudadanos de la raza humana y a nadie más. 

 
Sólo veo a hombres con su voluntad de sobrevivir en un ambiente donde las oportunidades son escasas y donde el hambre abunda, así como los deseos de brindarle la mínima dignidad a nuestros seres más queridos. Algunos están dispuestos a matar para no vivir en la indigencia, pero no puede haber excusa válida para generar violencia hacia nuestros hermanos a costa de nuestras necesidades o ambiciones personales.

 
En Medellín, mi ciudad natal, la presencia de la arquitectura y el urbanismo aplicado desde el Estado ha comenzado a aportar ejemplos de exportación de estas ideas para el mundo como una esperanza de paz para brindar dignidad, seguridad, cultura y oportunidades a los más marginados.

 
Creo en la arquitectura como una herramienta capaz de transformar la realidad a partir de hechos arquitectónicos concretos. Es definitivamente una herramienta eficaz para la paz. Por ello no me dedico a la política.

 
En nuestra vasta familia latinoamericana solemos heredar las virtudes y los pecados de nuestros padres, y es bajo esta excusa que vivimos por décadas enfrascados en unos círculos de violencia y venganzas generacionales que se repiten incesantemente. Yo no fui ajeno a esto, de hecho, al enterarme de la muerte de mi padre, a mis 16 años, caí en esos círculos y armado de ira e intenso dolor amenacé públicamente con matar a quienes habían dado muerte a mi padre.
 
Sin embargo, ahora agradezco a Dios que 10 minutos después me hizo reflexionar y transformar el odio para no perpetuar este aparente estilo de vida que –les aseguro– es más de sufrimientos y de persecuciones que de placer.

 
¿Un ejemplo? Un día la policía dispuso, sin saberlo, un control rutinario en alguna calle de la ciudad justo frente a la casa donde yo me escondía con mi padre. Ese control policial comenzó un domingo y duró siete días frente a nuestro escondite. Se nos terminaron los víveres y estábamos solos pero rodeados de millones de dólares. Aguantamos hambre mientras comprendí que el dinero del narcotráfico no servía para nada si no te podías comprar siquiera una libra de arroz con él.

 
La muerte de mi padre no afectó en absoluto el tráfico de drogas en el planeta, la violencia y las drogas ya estaban afincadas en Colombia y en el mundo antes de su nacimiento, y siguen lamentablemente estando aún hoy, hasta que elijamos perdonarnos unos a otros desde nuestras más íntimas fibras.

 
La guerra consume y derrocha inconmensurables recursos humanos y públicos. Distintos países y los enemigos de mi padre gastaron más de 3,000 millones de dólares para perseguirlo a él y su organización. Mi padre usó toda su fortuna para la guerra y para defender sus intereses, y lo que queda de ella está destruido por completo o en manos de las más diversas autoridades.


Miles de millones de dólares que podrían haber sido gastados para asegurar salud, educación y un futuro mejor y más digno para el pueblo colombiano.

 
La paz, en cambio, es gratis!, pues sólo se requiere de nuestra humana voluntad de hacerla.

 



sábado, 4 de septiembre de 2010

IMPACTANTE TESTIMONIO




MUJER CRIADA POR HOMOSEXUAL PIDE A GOBIERNOS PROTEGER EL VERDADERO MATRIMONIO...



(Una mujer canadiense que fue criada en un hogar homosexual se dedica ahora a asistir a otras personas que atraviesan por la misma situación y a pedir a los gobiernos del mundo que protejan el matrimonio entre hombre y mujer.

Según informa
ForumLibertas.org, Dawn Stefanowicz vive en Ontario, Canadá, con su esposo de toda la vida y sus dos hijos, a los que ha educado en casa. Actualmente prepara su autobiografía y desarrolla un ministerio especial desde el sitio web (en inglés)http://www.dawnstefanowicz.com/: Brinda ayuda a otras personas que como ella crecieron a cargo de un padre homosexual y fueron expuestas a este estilo de vida.



Stefanowicz explica en el sitio web "cómo en su infancia estuvo expuesta a intercambios de parejas gays, playas nudistas y la falta de afirmación en su feminidad, cómo le hirió el estilo de vida en el que creció, y ofrece ayuda, consejo e información para otras personas que han crecido heridas en un entorno de 'familia' gay, un estilo de 'familia' que ella no desea para nadie y que cree que las leyes no deberían apoyar".



Su testimonio:



En su relato, Stefanowicz explica que debido a una enfermedad grave de su madre debió quedar al cuidado de su padre homosexual cuando aún era una niña. "Estuve expuesta a un alto riesgo de enfermedades de transmisión sexual debido al abuso sexual, a los comportamientos de alto riesgo de mi padre y a numerosas parejas", relata.



"Incluso cuando mi padre estaba en lo que parecían relaciones monógamas, continuaba haciendo 'cruising' buscando sexo anónimo. Llegué a preocuparme profundamente, a amar y entender con compasión a mi padre. Compartía conmigo lo que lamentaba de la vida. Desgraciadamente, siendo niño unos adultos abusaron sexual y físicamente de él. Debido a esto, vivió con depresión, problemas de control, estallidos de rabia, tendencias suicidas y compulsión sexual. Intentaba satisfacer su necesidad por el afecto de su padre, por su afirmación y atención, con relaciones promiscuas y transitorias. Las (ex) parejas de mi padre, con los que traté y llegué a apreciar con sentimientos profundos, vieron sus vidas drásticamente acortadas por el SIDA y el suicidio. Tristemente, mi padre murió de SIDA en 1991", recuerda.



Según Stefanowicz las "experiencias personales, profesionales y sociales con mi padre no me enseñaron el respeto por la moralidad, la autoridad, el matrimonio o el amor paterno. Me sentía temerosamente acallada porque mi padre no me permitía hablar de él, sus compañeros de casa, su estilo de vida y sus encuentros en esa subcultura. Mientras viví en casa, tuve que vivir según sus reglas".



"Sí, amaba a mi padre. Pero me sentía abandonada y despreciada porque mi padre me dejaba a menudo para estar varios días con sus compañeros. Sus parejas realmente no se interesaban por mí. Fui dañada por el maltrato doméstico homosexual, las tentativas sexuales con menores y la pérdida de parejas sexuales como si las personas fueran sólo cosas para usar. Busqué consuelo, busqué el amor de mi padre en diversos novios a partir de los 12 años", sostiene.



Stefanowicz recuerda que "desde corta edad, se me expuso a charlas sexualmente explícitas, estilos de vida hedonistas, subculturas GLBT y lugares de vacaciones gay. El sexo me parecía gratuito cuando era niña. Se me expuso a manifestaciones de sexualidad de todo tipo incluyendo sexo en casas de baño, travestismo, sodomía, pornografía, nudismo gay, lesbianismo, bisexualidad, voyeurismo y exhibicionismo. Se aludía al sadomasoquismo y se mostraban algunos aspectos. Las drogas y el alcohol a menudo contribuían a bajar las inhibiciones en las relaciones de mi padre".



"Mi padre apreciaba el vestir unisex, los aspectos de género-neutro, y el intercambio de ropas cuando yo tenía 8 años. Yo no veía el valor de las diferencias biológicamente complementarias entre hombre y mujer. Ni pensaba acerca del matrimonio. Hice votos de no tener nunca hijos, porque no crecí en un ambiente de hogar seguro, sacrificial, centrado en los niños", señala.

Las consecuencias:}



"Más de dos décadas de exposición directa a estas experiencias estresantes me causaron inseguridad, depresión, pensamientos suicidas, miedo, ansiedad, baja autoestima, insomnio y confusión sexual. Mi conciencia y mi inocencia fueron seriamente dañados. Fui testigo de que todos los otros miembros de la familia también sufrían", sostiene Stefanowicz.



Ella asegura que sólo después de haber tomado las decisiones más importantes de su vida, empezó a darse cuenta de cómo la había afectado crecer en ese ambiente.



"Mi sanación implicó mirar de frente la realidad, aceptar las consecuencias a largo plazo y ofrecer perdón. ¿Podéis imaginar ser forzados a aceptar relaciones inestables y prácticas sexuales diversas desde corta edad y cómo afectó a mi desarrollo?. Desgraciadamente, hasta que mi padre, sus parejas sexuales y mi madre murieron, no pude hablar públicamente de mis experiencias", explica.



"Al final, los niños serán las víctimas reales y los perdedores del matrimonio legal del mismo sexo. ¿Qué esperanza puedo ofrecer a niños inocentes sin voz? Gobiernos y jueces deben defender el matrimonio entre hombre y mujer y excluir todos los otros, por el bien de nuestros niños", concluye.

Dialogo por la Seguridad

Hacia una Política de Estado con legisladores

 Enlace Parte I

 

http://www.youtube.com/watch?v=H0WNo9C3cpw

 

 

Enlace Parte II

 

http://www.youtube.com/watch?v=LiILN65s78w

 

 

Enlace Parte III

 

http://www.youtube.com/watch?v=JiLEhIP-phk



lunes, 9 de agosto de 2010

Tras doscientos años la corrupción se mantiene, corregida y aumentada

 

Por: Circe Tinajero

Agosto / 2010

 

                               La realidad es que la corrupción no es un tema novedoso, su perenne existencia ha permeado casi toda la historia de nuestro país, sólo basta con hacer un breve recorrido a través de ésta.

 

En tiempos de la Colonia era común la compra y venta de puestos públicos (cualquier parecido con el Sindicato Mexicano de Electricistas –SME–, es mera coincidencia), títulos nobiliarios, el tráfico de escalafones militares y la confiscación de bienes, sobre todo entre las familias pudientes y las que se encontraban ligadas a la corona española.

 

Los gobernantes se aprovechaban de las complejidades de la estructura burocrática para hacerse de propiedades y de fortunas cuantiosas.

 

Ejemplo de ello fue el virrey Branciforte, quien se aprovechó de las relaciones con su cuñado Manuel Godoy, consejero de la corona, para crear una muy buena fortuna y aunque fue acusado de corrupto, ladrón y malvado, nunca se le comprobó nada.

 

Incluso, abandonó la Nueva España diciendo que estaba cansado de gobernar y harto de vivir en México, aunque gracias a ello había podido conseguir una gran cantidad de bienes.


Después de la Independencia, algunas familias, ligadas a los gobernantes, aumentaron sus riquezas, gracias a que brindaban favores, los cuales cobraban con concesiones, tierras y puestos públicos.

 

A lo largo del siglo XIX esta perversión se convirtió en el tema más recurrente, pues todo mundo sabía que las leyes no se cumplían de un modo regular, las instituciones no funcionaban, abundaban los motines, las rebeliones, y no se contaba con la disciplina del ejército ni con la responsabilidad de los funcionarios, lo cual se debía a que el país apenas comenzaba a formarse.

 

Desafortunadamente, con el paso de los años la corrupción siguió creciendo y cuando el movimiento revolucionario de 1910 pretendió cortar de tajo con el antiguo régimen y sus vicios, los resultados fueron muy pobres; la corrupción se pasó de unos a otros, es decir, seguía latente sólo que ahora se llevaba a cabo gracias a los llamados caudillos.

 

Para 1940, cuando se anunciaba la muerte de los efectos de la Revolución Mexicana, dicho vicio siguió con vida, y para colmo de males se había sistematizado con una perfección que permitió que el poder lo tuvieran unos cuantos por más de 70 años.

 

Todo indicaría que sí, somos un país de corruptos, que es parte de nuestra historia ser así y que ahora durante las fiestas del Bicentenario celebraremos 200 años de vivir en la corrupción. Sin embargo, a pesar de que "lo normal" fuera ser corruptos, ha habido mexicanos que han nadado contracorriente.

 

Asimismo, hay que tener en mente que todos poseemos voluntad, que no estamos obligados a cometer los mismos errores, que somos un país libre que tiene la capacidad de cambiar su futuro y erradicar sus vicios.

 

Estimado lector, es tiempo de cambiar lo que no nos gusta de nuestro país, no hay que esperar a que llegue el gran presidente o gobernador para hacerlo, uno mismo puede lograr grandes cambios, si erradicamos poco a poco lo que está dañando nuestra sociedad, como es la corrupción.

 

 



Réquiem por mi patria

 

Manifiesto de Enrique Galván-Duque Tamborrel

 

Tengo 81 años de edad, así es que crecí a la par que se entronizaba la Trinca Infernal (PNR-PRM-PRI), además crecí en el seno de una familia de espíritu socialdemócrata.  Esta circunstancia me coloca en posición de no tragarme los embustes de su propaganda.  La actitud de sus legisladores no es nada nuevo, finalmente es confirmar una vez más su forma de proceder.

 

Abandonar el recinto para no debatir la iniciativa presentada por el Presidente de la República es una actitud por demás sobada por el PRI, partido que de siempre estuvo imponiendo su criterio a raja tabla, al más rancio estilo de "aquí sólo mis chicharrones truenen".   Bien dijo el que dijo que solamente cuando desaparezca el PRI, México resurgirá.

 

Crecí viendo por doquier la corrupción creada y fomentada por los gobiernícolas (como les llamábamos los estudiantes de esa época).  Para controlar a las masas de trabajadores y campesinos, crearon las nefastas CNC y CTM, con su pléyade de líderes corruptos y casiquiles, que convirtieron a esas "masas" en borregos.  Y para que le sigo, me da asco recordar y evaluar todo el daño que le causaron a mi Patria.  Todos los males que padecemos hoy en día son de hecho producto de esas siete largas décadas en que sometieron al país a un sistema dictatorial y hegemónico.



El reverso de la medalla

 
Mientras en los países occidentales se debate por minimizar los delitos de orden moral, y por ende, de suavizar las penas.  En el medio oriente y Asia es al revés, como en el caso de irán, en el que se pretende ejecutar a una mujer por adulterio.

 

Queridos amigos y amigas,


Sakineh Ashtiani podría ser ejecutada por adulterio en los próximos días en Irán, pero dos hombres aún pueden salvarla: los líderes políticos de Brasil y Turquía.


El Presidente Lula y el Primer Ministro Erdoğan son mediadores habituales y aliados clave de Irán, y tanto Brasil como Turquía han condenado el caso. Ahora, necesitamos presionarlos para que desplieguen todo su potencial diplomático y persuadan a Irán para que libere a Sakineh y abandonen la lapidación de una vez por todas.


Avaaz está iniciando una campaña de emergencia para publicar anuncios en los medios más influyentes de Turquía y Brasil, exigiéndoles que presionen a Irán a mostrar clemencia y justicia. Los anuncios serán los portavoces de nuestro medio millón de firmas, haciéndose oir dentro de los círculos políticos, y apelando directamente al liderazgo y a la autoridad moral de Lula y de Erdoğan. Si 5.000 de nosotros hacemos una donación, aunque sea una pequeña suma, en las próximas 72 horas, difundiremos una poderosa declaración ciudadana antes de que sea demasiado tarde. Esta puede ser la última esperanza para Sakineh. Haz clic abajo para colaborar:


https://secure.avaaz.org/es/save_sakinehs_life/?vl

La sentencia contra Sakineh constituye una farsa, una parodia de la justicia. Fue condenada a muerte por lapidación porque supuestamente había mantenido relaciones con otros hombres, a pesar de que su marido había fallecido años atrás, y de que la lapidación ya había sido declarada ilegal en Irán. Y por si ello fuera poco, Sakineh se enfrentó a un juicio celebrado en un idioma que no era el suyo. Sus dos hijos lanzaron una campaña para salvar su vida que logró generar un revuelo mundial, incluyendo la acción de 554.000 miembros de Avaaz. Bajo la creciente presión, el gobierno iraní revocó la lapidación, pero mantiene aún la condena a morir ejecutada.


La tensión ha ido en aumento en Irán desde que el caso de Sakineh cobró atención mundial. El régimen ha amenazado con arrestar a sus hijos por hacer declaraciones y ya ha emitido una orden de arresto contra el abogado de Sakineh, que ha tenido que pasar a la clandestinidad. Sus familiares están siendo objeto de persecución.


Pero Lula y Erdoğan son muy respetados en Irán y pueden influenciar la decisión última del régimen. Y además, ambos escucharán nuestras voces. En un principio, Lula declaró que no se involucraría con este caso, pero uno de sus colaboradores le mostró la impresionante campaña mundial por internet, y entonces cambió de parecer. Ahora Lula ha ofrecido asilo a Sakineh y está llamando a las autoridades iraníes a que anuncien la rápida resolución del caso. Sabemos que Lula presta atención a las campañas de Avaaz: durante este último año, y a pesar de una feroz oposición, nuestros miembros en Brasil ayudaron a persuadir a Lula para que firmara una ley de protección de la Amazonía, así como una audaz ley anti-corrupción.


En las últimas dos semanas, más de 554.000 de nosotros hemos firmado la petición para salvar a Sakineh, y de paso terminar con la lapidación en Irán. Apenas tenemos unos días para persuadir a Lula y a Erdoğan a que actúen, y puede que esta sea nuestra última oportunidad de salvar a Sakineh. Colaboremos con una pequeña suma, para asegurarnos así de que nuestras voces se escuchen alto y fuerte:


https://secure.avaaz.org/es/save_sakinehs_life/?vl

El caso de Sakineh ha indignado al mundo entero por la magnitud de esta brutal injusticia. Pero en nuestra lucha por esta mujer también estamos lanzando un potente comunicado que afecta a las mujeres en general, y en todo el mundo. Al movilizarnos en defensa de una persona, también estamos dando un paso al frente para proteger el derecho de todos a la justicia.

Los hijos de Sakineh han enviado una última súplica: "No permitan que nuestra pesadilla se convierta en una realidad. Hoy, cuando casi todas las opciones están terminando en callejones sin salida, recurrimos a ustedes. Por favor, ayuden a nuestra madre a volver a casa!" Haz clic abajo para responder a su llamamiento, y para que Erdoğan y Lula hagan lo mismo:


https://secure.avaaz.org/es/save_sakinehs_life/?vl

Con esperanza y determinación,


Alice, Pascal, Alice W, Ricken, Paula, Maria Paz, David y todo el equipo de Avaaz


Más información:


Amnesty Internacional, Sección España, "Irán: mujer en riesgo de ser ejecutada por adulterio":

 

http://www.es.amnesty.org/actua/acciones/iran-lapidacion-mujer/

El País, "Irán rechaza el asilo en Brasil de la condenada a lapidación":


http://www.elpais.com/articulo/internacional/Iran/rechaza/asilo/Brasil/condenada/lapidacion/elpepiint/20100804elpepiint_5/Tes

http://www.avaaz.org/act/open/691131852.gif