miércoles, 25 de julio de 2012

Muy cierto !



Frei Betto: Solo estoy mirando cuantas cosas existen que no preciso para ser feliz.



Al viajar por el Oriente, mantuve contacto con los monjes del Tíbet, en Mongolia, Japón y China.

Eran hombres serenos, solícitos, reflexivos y en paz con sus mantos de color azafrán.

El otro día, observaba el movimiento del aeropuerto de San Pablo: la sala de espera llena de ejecutivos con teléfonos celulares, preocupados, ansiosos, generalmente comiendo más de lo que debían.

Seguramente, ya habían desayunado en sus casas, pero como la compañía aérea ofrecía otro café, todos comían vorazmente.

Aquello me hizo reflexionar: "¿Cuál de los dos modelos produce felicidad?"

Me encontré con Daniela, de 10 años, en el ascensor, a las 9 de la mañana, y le pregunté: "¿No fuiste a la escuela?" Ella respondió: "No, voy por la tarde."

Comenté: "Qué bien, entonces por la mañana puedes jugar, dormir hasta más tarde."

"No", respondió ella, "tengo tantas cosas por la mañana..."

"¿Qué cosas?", le pregunté.

"Clases de inglés, de baile, de pintura, de natación", y comenzó a detallar su agenda de muchachita robotizada.

Me quedé pensando: "Qué pena, que Daniela no dijo: "¡Tengo clases de meditación!"

Estamos formando súper-hombres y súper-mujeres, totalmente equipados, pero emocionalmente infantiles.

Una ciudad progresista del interior de San Pablo tenía, en 1960, seis librerías y un gimnasio; hoy tiene sesenta gimnasios y tres librerías!

No tengo nada contra el mejoramiento del cuerpo, pero me preocupa la desproporción en relación al mejoramiento del espíritu. Pienso que moriremos esbeltos: "¿Cómo estaba el difunto?". "Oh, una maravilla, no tenía nada de celulitis!"

Pero cómo queda la cuestión de lo subjetivo? De lo espiritual? Del amor?

Hoy, la palabra es "virtualidad". Todo es virtual. Encerrado en su habitación, en Brasilia, un hombre puede tener una amiga íntima en Tokio, sin ninguna preocupación por conocer a su vecino de al lado! Todo es virtual. Somos místicos virtuales, religiosos virtuales, ciudadanos virtuales. Y somos también éticamente virtuales...

La palabra hoy es "entretenimiento"; el domingo, entonces, es el día nacional de la imbecilidad colectiva.

Imbécil el conductor, imbécil quien va y se sienta en la platea, imbécil quien pierde la tarde delante de la pantalla.

Como la publicidad no logra vender felicidad, genera la ilusión de que la felicidad es el resultado de una suma de placeres: "Si toma esta gaseosa, si usa estas zapatillas, si luce esta camisa, si compra este auto, usted será feliz!"

El problema es que, en general, no se llega a ser feliz! Quienes ceden, desarrollan de tal forma el deseo, que terminan necesitando un analista. O de medicamentos. Quienes resisten, aumentan su neurosis.

El gran desafío es comenzar a ver cuán bueno es ser libre de todo ese condicionamiento globalizante, neoliberal, consumista. Así, se puede vivir mejor. Para una buena salud mental son indispensables tres requisitos: amistades, autoestima y ausencia de estrés.

Hay una lógica religiosa en el consumismo post-moderno.

En la Edad Media, las ciudades adquirían status construyendo una catedral; hoy, en Brasil, se construye un shopping-center.

Es curioso, la mayoría de los shopping-center tienen líneas arquitectónicas de catedrales estilizadas; a ellos no se puede ir de cualquier modo, es necesario vestir ropa de misa de domingo. Y allí dentro se siente una sensación paradisíaca: no hay mendigos, ni chicos de la calle, ni suciedad...

Se entra en esos claustros al son gregoriano post-moderno, aquella musiquinha de esperar dentista.

Se observan varios nichos, todas esas capillas con venerables objetos de consumo, acolitados por bellas sacerdotisas.

Quienes pueden comprar al contado, se sienten en el reino de los cielos.

Si debe pagar con cheque post-datado, o a crédito se siente en el purgatorio.

Pero si no puede comprar, ciertamente se va a sentir en el infierno...

Felizmente, terminan todos en una eucaristía post-moderna, hermanados en una misma mesa, con el mismo jugo y la misma hamburguesa de Mac Donald...

Acostumbro a decirles a los empleados que se me acercan en las puertas de los negocios: "Sólo estoy haciendo un paseo socrático". Delante de sus miradas espantadas, explico: "Sócrates, filósofo griego, también gustaba de descansar su cabeza recorriendo el centro comercial de Atenas. Cuando vendedores como ustedes lo asediaban, les respondía: ...

"Sólo estoy observando cuántas cosas existen que no preciso para ser Feliz"!



Desconozco su autor

miércoles, 4 de julio de 2012

Igualdad socialista… en la “desnudez, en la indigencia y en la miseria”.


Verdades olvidadas

Antero Duks

Desde todos los ámbitos de la vida nacional aflora, como solución para todos los problemas, una sola palabra: “igualdad”. Ella es presentada como justificación para una serie de reformas.

¿Qué nos dice la sabiduría secular del Magisterio de la Iglesia al respecto?

El Papa León XIII ya denunciaba la igualdad socialista impuesta por el Estado como causa de la disolución y miseria de la sociedad. Dice el Papa:

“Así, sustituyendo la providencia paterna por la providencia del Estado, los socialistas van contra la justicia natural y quiebran los lazos de la familia. Pero, además de la injusticia de su sistema, se ven bien todas sus funestas consecuencias: la perturbación en todas las clases de la sociedad, una odiosa e insoportable servidumbre para todos los ciudadanos, puerta abierta para todas las envidias, para todos los descontentos, para todas las discordias: el talento y la habilidad privados de sus estímulos, y, como consecuencia necesaria, las riquezas estancadas en su fuente; en fin, en lugar de esa igualdad tan soñada, la igualdad en la desnudez, en la indigencia y en la miseria” (León XIII, Encíclica “Rerum Novarum”, 15 de mayo de 1891).

Se diría que el celebrado Pontífice previó la miseria y la violencia a que darían origen los estados comunistas y la actual crisis de la Unión Europea. Esta, si bien es cierto que está compuesta de Estados de gobiernos de diversas tendencias, han venido implantando un “estado de bienestar” demagógico y socialista, que es la causa más determinante de la actual crisis.

Esperamos que estas enseñanzas del Pontífice y la experiencia ajena sirvan de lección a nuestro País para no entrar por esa nefasta senda.

Sobre la igualdad y sus límites, vea El igualitarismo explicado en toda su profundidad



COMENTARIO DE CATON


Junio / 2012

Queridos amigos:

Les comparto este importante comentario de mi amigo y profesor del Ipade, Miguel Ochoa Torres, como respuesta a lo escrito por el periodista Catón. Es importante leerlo, pues es de primerísima mano sobre el conocimiento de la candidata, su desarrollo, su familia y sus actividades comerciales. Muchos saludos

Gustavo Maldonado Soto

Hola, jóvenes: creo que Catón tiene, como casi siempre, mucha razón. Cada quien tomaremos, como es natural, nuestra propia decisión. Y recibiremos las consecuencias correspondientes. Yo, en privado, les manifiesto que voy a votar por ella. Tendrían que ocurrir eventos muy graves para que cambiara de opinión.

Josefina es una mujer culta, con experiencia política (fue Secretaria de Desarrollo Social en el sexenio de Vicente Fox, e hizo muy buen papel). Ha estado cerca de los pobres. Es emprendedora, lo cual significa que no necesita hacer “negocitos turbios” para vivir (su familia es dueña de más de doscientas tiendas COMEX). Don Alfredo Achar está feliz de tenerla en COMEX. Lo sé porque tengo muchas relaciones comerciales con él, con Marcos, su hijo y con León Cohen, director general de tiendas COMEX.

Josefina es buena esposa, madre y ciudadana. Me consta porque he participado, igual que Joan Ginebra, en el Consejo de sus negocios familiares. Conozco a su padre, que empezó como chofer en COMEX, y a uno de sus hermanos, que hizo el Master en el IPADE.

Espero que el pueblo de México sepa valorar la oportunidad maravillosa que tiene entre manos. De aquí dependen cosas muy importantes para el futuro de nosotros y de nuestros hijos… y nietos. Perdón por este ‘rollazo’, pero creo que el tema, y el riesgo de no aprovechar esta oportunidad, exigen, de cada uno de nosotros, una decisión reflexiva y muy comprometida.

Les mando un fuerte abrazo. Afectuosamente, Miguel Ochoa Torres.


Punto medio:

Por Catón

La elección hecha por los panistas, que parecía se iba a poner histérica, se volvió histórica.

He aquí que por primera vez una mujer tiene posibilidades reales de llegar a ser presidenta de México.

La candidatura de Josefina Vázquez Mota, en efecto, es viable, y no meramente simbólica o de mentirijillas, como las postulaciones de las señoras que han sido antes candidatas presidenciales.

Los militantes de Acción Nacional deben sentir orgullo por haber hecho esta elección.

A pesar de los manipuleos oficialistas que enturbiaron el proceso, los panistas superaron en ejercicio democrático a sus adversarios de otros partidos.

El candidato del PRI lo fue por obra de acomodos cupulares, lo mismo que el del PRD, cuya pregonada encuesta tuvo todos los visos de una negociación hecha igualmente en las alturas.

En cambio los miembros del PAN parecieron volver a sus orígenes, y llevaron a cabo una elección que legitima plenamente a su candidata y la fortalece de cara a la contienda constitucional.

Ahora la designación de Josefina Vázquez Mota significa para los electores un compromiso de orden ético.

Su persona es irreprochable tanto en el ámbito de lo privado como desde el punto de vista de su comportamiento público.

Desde ese punto de vista, el de la valoración axiológica, supera por mucho a los otros candidatos.

Si un ciudadano quiere normar su voto atendiendo a una premisa de estricta moral política, sin atender a posibilidades de triunfo o a otras consideraciones pragmáticas, está claro que debe dar su voto a la señora Vázquez Mota.

Su postulación aporta un inapreciable elemento de decencia política a la contienda electoral, elemento muy necesario en estos tiempos en que la mayoría de los protagonistas de la vida pública parecen compartir el cínico apotegma del truhán que dijo que moral es un árbol que da moras.

La presencia de la candidata panista en la campaña por la Presidencia, sin embargo, no es una mera nota de idealismo, ni un adorno que nos da traza de modernidad.

Pienso que Josefina Vázquez representa -si rompe los vínculos que debe romper- la mayor posibilidad de un cambio positivo en México.

Con Enrique Peña Nieto se perpetuaría, y aún se acentuaría más, el statu quo que favorece a sus patrocinadores, los dueños del poder y del dinero.

Andrés Manuel López Obrador promete transformar el país, pero no sabemos qué tan radicales podrían ser los cambios que propugnaría.

(Otro Venezuela y otro Chavez pero ahora en Mexico).

Si alguien considera que las cosas en México deben cambiar en modo drástico, que aquí lo que se necesita es una revolución, sea cual fuere el procedimiento para hacerla, e independientemente de su costo y consecuencias, entonces debe dar su voto a AMLO.

Entre esos dos extremos, el de la vuelta a lo mismo y el de la probabilidad de un extremismo radical de alcances impredecibles, Josefina Vázquez Mota viene a ser el punto medio, el de una mujer que conoce los problemas de México, y que con su capacidad de convencimiento y de conciliación podría lograr que los grupos de poder -partidos, grandes empresarios, sindicatos, etcétera- pusieran finalmente el bien nacional por encima de sus particulares intereses, siquiera sea por instinto de conservación.

Toca ahora a la candidata panista ganar el voto de quienes pueden llevarla a la Presidencia: las mujeres -en política muchas de ellas suelen ser más machistas que los señores-; los jóvenes, cuya participación será definitiva en esta elección, y ese vasto sector, la clase media, (Ni todo el estado de Coahuila), que no quiere el regreso del PRI y a la que inquietan la personalidad, los antecedentes y los acompañantes de López Obrador.

Yo me congratulo por la presencia de esta señora en la contienda presidencial.

Su candidatura, a más de ser importante, tiene viabilidad, sobre todo si los electores hacen un ejercicio de comparación entre los candidatos. Josefina Vázquez Mota es una valiosa mexicana que ha hecho de la política y de la función pública una ocasión de servicio, no de búsqueda de poder, y menos aún de medro personal.

La presencia de una mujer dará altura y dignidad a la contienda.

Claro, a condición de que esa mujer no haga política como la que los hombres hemos hecho... FIN.



lunes, 11 de junio de 2012

Fwd:

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lunes, 14 de mayo de 2012

¿Por quién voto?

Por Salvador I. Reding Vidaña
Fuente: Yoinfluyo,com
Abril ( 2012



http://www.yoinfluyo.com/images/stories/especiales/abr12/280412/esp280412_3.jpg
Dentro de la enorme turbulencia mediática, social, de pláticas de café e intercambios de opiniones y posiciones en redes sociales, con defensas y ataques, hay voces que invocan el buen sentido, la serenidad y la reflexión para las elecciones próximas.

Las guerras sucias van desde los sarcasmos, las burlas sobre Peña Nieto y sus “deslices”, pasando por la descalificación hasta la mentira y la injuria extrema. Por esto hay que tener mucho cuidado al tomar la decisión del voto.

APOYOS, ATAQUES Y OPINIONES
A ello se suman las exhortaciones, los apoyos y la solidaridad con uno u otro candidato, como muestras de simpatía personal o de respaldo a quien, sin así decirlo o hasta pensarlo, se considera “el menos malo”.

Existe además una guerra propagandística propia de los partidos políticos, sus organizaciones satélites (como la tal Morena) y de los propios candidatos o aspirantes a serlo, pidiendo el apoyo primero y luego el voto para llegar a los comicios del primero de julio de 2012.

A todo esto se agregan las campañas, soterradas, abiertas o descaradas, de organizaciones de radio y televisión, prensa escrita y electrónica en la red, y grandes cantidades de opiniones de todo tipo, calidad y autenticidad de periodistas: editorialistas, columnistas, conductores de programas al aire y sus invitados a dar sus puntos de vista.

También sumamos opiniones ofrecidas por representantes, voceros o dirigentes de la sociedad civil, incluyendo el medio académico y el religioso. Adicionemos opiniones, defensas, ataques y diatribas de personas conocidas, que no necesariamente (la mayor parte de las veces), tienen calidad, sabiduría o información confiable, pero que dicen lo que en ese momento piensan o creen que la gente quiere oír. Aquí incluimos artistas, actores, deportistas y hasta personajes venidos a menos que quieren estar presentes,

Todavía hay que sumar las voces de los amargados, los desilusionados, los frustrados, los inconformes y los anarquistas (muchos no saben que lo son), los cuales piden anular el voto o simplemente abstenerse de votar para “castigar a la clase política”; que insisten en cosas como lo inservible de la partidocracia, o las luchas intestinas dentro de los partidos,

Lo que en moderno lenguaje político se conoce como “políticamente correcto”, influye en las posiciones que toman las personas o los voceros de organizaciones de todo tipo. Sin embargo, en México parece que más para mal que para bien, esta “corrección política” se deja a un lado, igualmente en México, como en otras sociedades, se ha perdido el respecto para las personas que tienen investiduras institucionales, como la del presidente de la república, (aunque el “¡cállate chachalaca!” de Andrés Manuel contra Vicente Fox le restó muchos votos en el 2006).

ANALIZAR LAS PROPUESTAS, SE PIDE
A todo esto se agregan voces que piden algo en particular: que el ciudadano reflexione sobre las propuestas de los candidatos, las analice y vote por quien tenga las mejores. Esta es una buena idea, sobre todo porque parece ser que la sociedad recibe más descalificaciones y ataques contra los candidatos que opiniones serenas de apoyo a las propuestas y méritos de uno u otro.

No está mal el llamado a analizar las propuestas de cada candidato, en vez de dejarse manipular por la propaganda a favor o en contra de los demás candidatos. La verdad esto es fundamental, pero no suficiente.

La razón es que la misma sociedad sabe lo fácil que es prometer el sol y las estrellas. Las propuestas electorales pueden tener mucho de razonable pero tienen también mucho que va desde ingenuo y engañoso hasta completamente absurdo, irrealizable, pero que suena bien si no se examina. La simpatía (o antipatía) hacia los candidatos puede hacer que emocional, más que racionalmente, un ciudadano decida votar conforme lo que se le ofrece o promete.

Primero que todo, el ciudadano debe reflexionar sobre la validez, posibilidad real y compromiso de las propuestas de gobierno de cada candidato que le interese. Muchas veces, los políticos, los analistas y los amigos insisten en esto, que se busque información, pero esta no está al alcance de la mayoría de la gente, ni siquiera para buscar datos e informes en la Internet, como en el Google.

Para ayudar al ciudadano y facilitarle la vida electoral, los partidos deben ofrecer, junto a su plataforma o plan de gobierno que tienen sus candidatos, dicha información. Sin embargo, el ciudadano reflexivo sabe que tales promesas e informaciones pueden estar manipuladas para convencerle de votar por ellos.

QUÉ MÁS HAY QUE TOMAR EN CUENTA
Pero hay algunos caminos para que el ciudadano reflexione, sobre todo mediante la observación de varias cosas. Estas incluyen la situación real (hasta donde es posible conocerla) del país, del mundo, de los mismos partidos y candidatos y de la actitud que puede esperarse de otros actores influyentes sobre la política práctica.

Por ejemplo los candidatos (de donde sea), ofrecen cosas que están fuera de sus facultades de decisión, como es el modificar leyes y hasta la misma Constitución. Estos cambios estarán en manos de los legisladores, no del Poder Ejecutivo. Si el candidato pudiera ofrecer al votante que su partido puede tener también el control del legislativo, para que le aprueben sus propuestas, entonces debe ofrecerlo así al ciudadano, de otra forma son ofertas políticas inválidas.

¿Qué deben hacer los ciudadanos, los analistas y las figuras de autoridad que tratan de orientar al votante, para que la decisión del voto haya sido reflexionada? Mirar hacia atrás en la vida política del país, y mirar el entorno de personas que rodean al candidato: ¿quiénes son sus más cercanos colaboradores, los cuales seguirían siéndolo si gana? Hay que ver también la trayectoria del partido que propone al candidato: cómo se ha portado respecto a sus ofertas políticas, qué han hecho en sus tareas partidarias, en su actividad legislativa y en el ejercicio del poder ejecutivo.

Nadie gobierna solo, no llega el candidato electo a sentarse en la silla presidencial sin un gran equipo de colaboradores: su gabinete, sus operadores políticos, sus consejeros y asesores, su equipo personal de apoyo. De la gente que antes se ha rodeado, ahora rodea y puede esperarse que rodeará al candidato si triunfa, depende mucho de lo que el ciudadano puede, en realidad, esperar.

Tampoco gobierna solo el flamante primer mandatario respecto a su partido, y a quienes lo han apoyado, en la forma que sea, en su carrera política si la ha tenido, y en las campañas internas y públicas para llegar al poder anhelado. En el camino se construyen alianzas, compromisos, ofertas, todo lo cual, llegado el momento de la verdad, cobra, como se dice en política, las facturas respectivas.

Muchas decisiones de gobierno obedecen a compromisos, tanto en las acciones como en las omisiones, qué se hace y qué no se hace, o bien cómo se hace, o bajo qué condiciones que la ciudadanía desconocerá, aunque las imagine.

Otro aspecto a considerar, es la influencia que sobre esas decisiones de gobierno tendrán los llamados “poderes fácticos”, es decir las personas y las organizaciones cuyo poder de control en diversas formas, podrá apoyar o hasta sabotear e impedir el buen gobierno; y esto va desde compromisos hechos de buena fe, intereses creados, disputa por el poder y el dominio sobre el país, llegando hasta el chantaje y la amenaza.

El poder del dinero, la manipulación social, la fuerza bruta: militar o paramilitar, las influencias y las facturas por cobrar de entes o personas poderosas del extranjero, tiene también enorme fuerza para apoyar o impedir el buen gobierno y cumplir promesas de campaña. La fuerza influyente de los Estados Unidos, por ejemplo, debe ser sopesada para pensar en qué forma podría gobernar un candidato.

¿Qué lo dejarán hacer y que no si pueden impedirlo esos poderes extranjeros, incluyendo los más ricos y poderosos? Deben considerarse, además de los gobiernos nacionales, a organismos supranacionales, como son las Naciones Unidas y sus agencias, el Fondo Monetario Internacional, la OEA, las grandes religiones, las organizaciones multinacionales de partidos políticos y hasta el crimen organizado.

Esencialmente, en la decisión del candidato a apoyar, debe pesar muchos el “dime con quien andas y te diré quien eres”, sumándole el cómo creo que serás y te dejarán ser; qué experiencia tienes, cómo has gobernado o ejercido el poder en el partido, en el trabajo legislativo y en la sociedad civil organizada, según sea el caso. Si has sido líder social, cómo lo has hecho, qué respeto has tenido por seguir caminos legales, pacíficos y de “arrastre” popular; si has sido manipulador o verdadero líder honesto.

Esencial es el escudriñar los aspectos conocidos del partido político ya que finalmente gobiernan los partidos, no son su candidato electo. Hay que pensar cómo ha llevado su trayectoria, su respeto a la democracia interna y pública; qué ha ido cumpliendo de sus promesas de campañas anteriores. Cómo ha gobernado y legislado antes y en el presente. Cada partido o las alianzas de partidos ¿cómo han llevado otras campañas y la vida política en el pasado y en el presente, para saber qué podemos esperar de ellos, bueno, mediocre y malo?

RESPETO A LA DEMOCRACIA PARTICIPATIVA
Algo muy importante es la creciente participación ciudadana en la toma de decisiones de gobierno, así como en lo que se llama contraloría social, que examina y califica la forma de gobierno. Un dictador impedirá que la sociedad participe democráticamente en la toma de decisiones o en la vigilancia del actuar gubernamental. Un demócrata tomará en consideración el sentir y el interés ciudadano. Sus obras, programas sociales y apoyos financieros serán aquellos que la sociedad beneficiaria considera como auténticos y de mayor relevancia para su bienestar.

Muy importante es analizar el respeto a la institucionalidad y la legalidad del candidato, para suponer cómo sería en el ejercicio del poder supremo de la nación. ¿Será un demócrata participativo? Lo mismo vale para su partido.

LA CONDUCTA Y VALORES DEL CANDIDATO
Para sopesar lo democrático y participativo que sería su gobierno (de él y su gente cercana), el candidato debe ser evaluado por el ciudadano en su actuar anterior, en cómo ha llevado su vida pública y hasta los aspectos públicos de su vida personal. Por ejemplo, un padre amoroso y responsable, que forma a sus hijos como personas responsables, sería mucho mejor presidente o legislador que el que ha llevado una vida disipada o familiarmente de poca o ninguna responsabilidad.

Igualmente importante es la lealtad que el candidato ha tenido respecto a los valores sociales trascendentes, como es la prevalencia del bien común sobre el particular, la solidaridad y la subsidiariedad, o el fomento a la familia como célula de la sociedad. A ello sumamos el apego real que podemos conocerle sobre los derechos humanos, como es el respeto a la vida, a la educación de los hijos, a la práctica de la vida religiosa y al uso del poder en todas formas.

AL FINAL DE LA REFLEXIÓN
Todo lo anterior debe ser tomado en cuenta para decidir el voto, o para orientar a otros en su decisión personal. El ofrecer no mata, -dice el refrán-, el dar es lo que aniquila. Si nos quedamos en las propuestas, podemos cometer errores que llegan, colectivamente, a convertirse en históricos, así como podemos también llevar al país a una etapa de prosperidad, desarrollo y justicia social si elegimos bien.



La democracia exige heroísmo...

Por Ana Teresa López de Llergo ¨
Fuente: Yoinfluyo.com
Abril / 2012

UNA HISTORIA REAL
"A" nace en una familia con recursos de todo tipo. Su familia tiene un hermoso predio, sin embargo, no despierta envidias pues el padre es un funcionario de bien, influye positivamente en los problemas sociales que se presentan y cuenta con la confianza de los ciudadanos.

La madre, al estilo tradicional, cuida de los servicios domésticos y dispone de un suficiente grupo de personas a quienes distribuye los trabajos, ellos se sienten tomados en cuenta y apreciados en su nivel social.

Cuando llega el momento de iniciar los estudios superiores, "A" no duda en seguir los pasos de su padre y de su hermano mayor, les admira profundamente y jamás, ni en la adolescencia más recalcitrante, duda en imitar sus pasos. Se traslada a la capital y se inscribe en la carrera de Derecho, tiene dotes sobresalientes para la oratoria y una notable vocación política.

Su carácter es firme y la lejanía de la familia no le lleva a relajar las costumbres, aprovecha bien el tiempo y destaca por su responsable preparación y sus dotes naturales. Paralelamente busca la verdad en todos los campos, su incipiente formación religiosa también la desarrolla, de manera que llega a tener una amplia cultura próxima a la fe católica y, un poco más adelante, se bautiza.

Al terminar sus estudios le ofrecen el gobierno de una de las provincias. Acepta el cargo y se traslada al lugar. Los pobladores son inquietos, trabajadores, con las características de una ciudad del norte, aportan recursos a la patria. Son participativos y tratan de imponer sus puntos de vista.

Hay muchas facciones, pero dos son mayoritariamente influyentes, con puntos de vista opuestos en aspectos fundamentales, principalmente en los religiosos, por eso, hay muchas revueltas y agravios.

"A" comprende que a todos ha de gobernar. Y, su concepto de gobierno consiste en ayudar a satisfacer las necesidades, independientemente de los puntos de vista. Distribuye los bienes con justicia y se gana el respeto de los pobladores.

Lo inusitado surge cuando muere el obispo del lugar, en ese momento se oye la voz unánime de todo el pueblo. Piden que "A" ocupe ese cargo. Un hecho inusitado, único, pero de auténtica participación ciudadana.

La autoridad, con su prestigio, verdaderamente se gana el puesto. Los gobernados hacen a un lado sus diferencias y se rinden ante la honestidad y la entrega del gobernante, piden y son escuchados.

ANÁLISIS DEL HECHO Y FIN DE ESA HISTORIA
No se trata de una novela, tampoco es una historia retocada para presentar la vida totalmente color de rosa. Es un hecho real con una lección digna de tomarse en cuenta, tanto por gobernantes como por gobernados.

La persona electa es íntegra, confiable. Sabe aprovechar los recursos de su familia de sangre para formarse, conoce sus capacidades y las desarrolla adoptando las enseñanzas que le proporcionan. Cuando ocupa un cargo de gobierno vela con justicia por los intereses de todos y no se desfasa a pesar de su juventud.

El pueblo reconoce el esfuerzo de su gobernante. A pesar de estar dividido en dos facciones ideológicamente antagónicas, y variados grupos menores, se elevan por encima de estas diferencias para demandar el bien común que ven asegurado en las cualidades de "A".

Este suceso es una muestra de que el bien es difusivo y promueve el bien pensar y el bien en las decisiones.

Ahora, identifiquemos la historia. "A" es Ambrosio, san Ambrosio de Milán. Cuando reside en Milán como gobernador de Liguria y la Emilia, muere el obispo Ausencio. Para facilitar la elección del sucesor, Ambrosio trata de conciliar a los católicos nicenos y a los arrianos.

Ante su buen juicio y buen talante, súbitamente las dos facciones se unen y lo aclaman para suceder a Ausencio. Ambrosio entonces era catecúmeno, no estaba bautizado. En pleno siglo cuarto de nuestra era, tenemos una clara conducta democrática, todos participan. Ambrosio acepta, recibe el Bautismo y la plenitud del Orden sacerdotal, ocho días después.

Es uno de los cuatro doctores de la Iglesia occidental, pieza clave en la conversión de San Agustín, consejero de tres emperadores. A Teodosio le impone una severa penitencia en reparación de un exagerado derramamiento de sangre en una contienda. De una vigorosa personalidad donde se unen la virtud romana y el espíritu cristiano, padre de los necesitados, abnegado pastor de almas.

QUÉ ES LA DEMOCRACIA Y QUÉ HACE FALTA PARA APLICARLA
Aunque, como hemos visto, en otros tiempos se han dado posturas democráticas, en la época contemporánea este sistema resulta el más común.

La palabra democracia viene de dos vocablos griegos: "demos" significa pueblo y "kratos" poder. Lo cual indica el poder depositado en el pueblo. La democracia, por lo tanto, expresa una sociedad cuya ética exige tratar a todos sus miembros como iguales. Esto requiere que desde la base, los individuos y los pequeños grupos o asociaciones voluntarias participen.

En la democracia todos somos copartícipes de las decisiones políticas, sociales y económicas. Para ello, cada uno ha de participar y defender el bien, sin excluir a nadie, sin beneficiar a pocos, sin buscar el provecho a costa de injusticias o engaños.

En la democracia es fundamental respetar los derechos y los deberes de todos. El derecho a formar una familia, a tener un trabajo honesto, a recibir educación adecuada...

La educación es indispensable para que la participación ciudadana sea consciente y libre. Alguien carente de educación será fácilmente manipulable, se dejará llevar por opiniones ajenas y, en el peor de los casos por el engaño.

Solamente un ciudadano educado puede ejercer su responsabilidad en un sistema democrático. Sabrá revisar las propuestas, elegir lo más adecuado y sabrá exigirse y exigir a otros una conducta honrada.

La práctica de la democracia nos obliga a estar pendientes de la buena conducta de los demás. Cuando alguien ve hacer algo incorrecto y no pone remedio es cómplice del deterioro.

Una buena sociedad con participación comunitaria busca el equilibrio en tres puntos de apoyo: el estado, quienes tienen delegado el poder, la comunidad, todos los ciudadanos desde su actividad ordinaria, y el sector privado, promotores del mercado.

El deber de todos es velar para que ninguna de estas tres fuerzas se desfase. Si el estado crece caemos en un totalitarismo, si lo que domina es la comunidad se dará la anarquía, si el sector privado se esponja habrá privilegios minoritarios.

Como vemos, la democracia es un reto que llama a lo más íntimo de nuestra conciencia. Cerrar los ojos y dejar hacer o dejar pasar es una muestra de injusticia y de pereza e imprudencia.

IMPLICACIONES PERSONALES PARA VIVIR LA DEMOCRACIA
La democracia exige ser solidarios, es una forma de unión, de entrelazamiento, de especial sintonía. Consiste en un modo nuevo de establecer lazos humanos, para compartir, participar, comunicar ideas y bienes. Es forjar una vida en común con un bien común.

En una sociedad democrática hay ciclos: elecciones, triunfos mayoritarios, llevar a cabo las propuestas, hacer ajustes para alcanzar beneficios. Para cada etapa se requiere una manera específica de participación. Quien se excluye se hace un mal y lo hace a los demás.

Los ciudadanos en una democracia en periodo de elecciones, deben ser muy conscientes de la formación y de los propósitos de los candidatos, de la capacidad real para llevarlos a cabo, de la trayectoria que tienen. No dejarse llevar por los entusiasmos masivos, es necesario estudiar con responsabilidad y exigir claridad para poder formarse el criterio.

Detectar las amenazas. No dejar que personas mal informadas o ignorantes tomen decisiones manipuladas. De alguna manera, la democracia exige heroísmo para alejar el conformismo, el pesimismo o la ley del mínimo esfuerzo; para no cerrar los ojos ante la corrupción, la mentira o el egoísmo.

Por eso, es preciso promover la cultura de la ética para evitar la frivolidad, la superficialidad propia de quienes encubren negocios inconvenientes, espectáculos inadecuados, costumbres mal sanas. Saber dar a cada quién su lugar, el deportista sobresaliente, el actor cotizado, el conjunto musical de moda cubren una parte legítima para el descanso y el entretenimiento, pero no son siempre un modelo a seguir si tienen una vida disipada.

En una sociedad democrática en proceso electoral es necesario poner la mirada en el futuro, prever resultados, estar dispuestos a sacrificarse por el bien auténtico, a sonreír ante las dificultades, a trabajar seriamente, a no claudicar, a defender los ideales.

La igualdad esencial se enriquece con puntos de vista diversos para resolver los problemas, siempre que éstos estén dentro del orden y la justicia.



El trabajo fuera del hogar, ¿liberador?

Por Andrea Moreno
Fuente: Yoinfluyo.com
Mayo / 2012



http://www.yoinfluyo.com/images/stories/especiales/may12/050512/esp050512_3.jpg
La participación de la mujer en actividades fuera del hogar es parte de una evolución sociológica, ahora irreversible, pero sujeta a estudiarse para corregir o mejorar aquello que afecte este cambio.

"Cada individuo es aceptado y querido tan sólo por el hecho de existir".1

Fui testigo de un breve pero interesante debate del que tomo algunas líneas y transcribo:

A: Las mujeres en el siglo XXI vivimos mejor que en épocas pasadas, elegimos lo que queremos estudiar, entramos al mercado de trabajo...

B: Celebrar el haber sacado a la mujer del hogar... hemos mordido el anzuelo de la conciliación familia-trabajo para dejar a los hijos en guarderías.

A: Hoy se le reconoce a la mujer la capacidad para decidir en muchos ámbitos en los que antes decidían por ella.

B: Hoy ciertas ideologías desintegran a matrimonios, familias y a la misma persona constituida como hombre o como mujer para que no quiera ser lo que es.

A: Las mujeres que trabajan fuera del hogar ahora tienen muchas más opciones para ganarse la vida para sí y sus familias.

Ambas posturas nos pueden sonar familiares, la una arriesgada, la otra más conservadora, pero las dos constituyen una realidad que busca, por caminos distintos, la realización femenina. ¿Y en qué consiste esa plenitud? Varios errores y aciertos dibujan su trayectoria, primero impulsada por la valoración de la mujer como individuo capaz e independiente y ahora por la búsqueda de su identidad, distinta de la del hombre.

Históricamente, e incluso después de la Revolución Industrial, la mujer –siempre subordinada al hombre- mantenía el equilibrio familiar, tarea indispensable para asegurar una descendencia virtuosa, trabajadora y unida.

Hacia el siglo XIX las condiciones no eran muy distintas. Algunas osadas como la baronesa Dudevant, mejor conocida como George Sand optaban por "ponerse los pantalones", literal, para circular en lugares que le hubieran sido negados debido a su condición social.

De pronto, llegó el siglo XX: derecho al voto, acceso a la educación superior, apertura al ámbito laboral, una vida personal... la hasta entonces silenciosa rebelión alzó la voz.

Ahora, ¿qué es ser mujer en el siglo XXI? Es muy común escuchar sobre proyectos de vida ideales, mejorar el estatus, independencia económica y éxito. La vida personal comprende a la familia, pero también la determinan el mundo de las relaciones, amistades, motivación constante y satisfacción individual. A pesar de que la familia nos ayuda a ser felices, tanto el hombre como la mujer han volteado la mirada hacia afuera, donde el éxito aparente se liga a algo externo al hogar.

¿A QUIÉN LE TOCA CAMBIAR EL PAÑAL?
El modelo nuclear formado por padres e hijos también ha pasado por distintas etapas. Con la incorporación de la mujer en el mercado, los roles tradicionales ¬-la mujer en el ‘cuidado’ y el hombre gestionando los recursos para subsistir- dieron un giro importante que no terminó ahí.

Primero ambos salían a trabajar, sin embargo, la mujer continuaba ocupándose del hogar en una doble jornada; más adelante el hombre compartiría las tareas domésticas y las responsabilidades educativas con su cónyuge, modelo que actualmente pareciera ser el ideal; pero en ocasiones causa de discusiones sobre quién se "sacrifica" más por la familia y quién "goza" de más tiempo para su desarrollo profesional.

No existe solución única, Nuria Chinchilla y Consuelo de León2 proponen un modelo en el que cada familia opte por distintas alternativas que cubran las necesidades respectivas a cada etapa de su ciclo vital, que incluye a ambos géneros.

LA FALDA A LA MUJER Y EL PANTALÓN AL HOMBRE
El ascenso de mujeres a puestos de alta dirección es objeto de diversas investigaciones y publicaciones, como la del famoso síndrome del "burnout" o "trabajador quemado", el decremento en el índice de natalidad y la conciliación del trabajo y familia. La mujer contemporánea se enfrenta a estos factores para "ser alguien" en una sociedad "fast track", que ofrece ganancias más rápido y te permite construir desde el principio lo que quieres para tu vida.

En consecuencia, y tras siglos sin otro esquema laboral a seguir más que el del hombre, la mujer renuncia a su feminidad y admira al varón hasta imitarlo para, finalmente, ser fagocitada por el sistema.3 Este camino conlleva su renuncia a la maternidad, con el fin de obtener mayor disponibilidad y asegurar su posición dentro del mundo laboral. El abandono del hogar por una realización personal es también producto de un descontento con lo que la vida familiar ofrece, sin embargo, ello no indica que la familia esté pasada de moda en sí misma, sino que habrá en ella cosas que se puedan cambiar para mejorar.4

Algunos países son ya conscientes de que la igualdad entre hombres y mujeres requiere acercarse más y observar los atributos y necesidades propios de cada género, que aunque parezcan similares, no son lo mismo. En su marco legal han incluido políticas que respetan las etapas clave para el desarrollo de la familia.

Hoy cada vez más, las empresas se dan cuenta de la importancia del entorno familiar del empleado; gran parte de su equilibrio, motivación y aprendizaje de hábitos necesarios para la vida laboral provienen de esa realidad.5 El "workaholic" o aquella persona que enfoca su vida únicamente en el trabajo presenta una patología, y la familia es la medicina.

Si no nos damos ese tiempo para convivir en familia, descenderá el número de hijos y no se construirá un hogar. Por consiguiente, no se transmiten valores ni se desarrollan buenos hábitos y empobrecemos a la sociedad.6

Mencionan Nuria Chinchilla y Consuelo León que las relaciones existentes en el hogar y desarrolladas en la maternidad pueden llegar a ser un modelo de relaciones sociales mejor que el mercado o cualquier contrato. "La maternidad ha enseñado a las mujeres a no separar la razón del corazón (Andrea Bochetti)."

Entonces, ¿qué hacer para reconciliar el trabajo con la familia? Aunque no existe una ‘mejor’ respuesta, es importante considerar que lo que decidamos no perjudique nuestra salud, a menudo a causa del estrés, y tome en cuenta las necesidades propias de la etapa del ciclo vital en la que se está viviendo.

Muchas mujeres quisiéramos lograr un cambio en el mundo, pero necesitamos ir de la mano de los hombres, complementándonos y sin imitarlos, porque la sociedad y la familia son de los dos. El reto es encontrar aquellas condiciones tanto sociales como laborales que nos permitan desarrollarnos como mujeres en todos los aspectos la feminidad.7